Las mascotas en adopción, ¿Están realmente sanas?

       Cuando queremos adoptar una mascota, hay muchas cosas que se nos pasan por la mente; “es una responsabilidad a largo plazo”, “realmente quiero una mascota”, “¿y si tiene problemas de salud?”, “¿y si lo hago mal, y termina siendo una mascota problemática?” y pare de contar cualquier cantidad de dudas que enfrentamos a la hora de tomar esa decisión tan difícil pues, independiente del nivel de apego o la manera en que veamos a las mascotas, ésta se volverá indiscutiblemente un miembro de la familia. Sin embargo, existe un factor que sí debemos tomar en cuenta siempre a la hora de adoptar y es el hecho de que las mascotas que han sido rescatadas, que han vivido en la calle quizás por poco o mucho tiempo, que han llegado a un refugio o no, recientemente o que tienen ya rato esperando un hogar, esas mascotas siempre corren el riesgo de haber sufrido grandes penurias en la calle; haber pasado hambre, haber recibido golpes, tener enfermedades, fracturas traumas psicológicos y demás.

        Debido a esa inmensa variedad de opciones, cuando queremos adoptar una mascota, debemos preguntarnos, primeramente, cuál es nuestra capacidad para atender las necesidades del nuevo miembro de la familia. Por ejemplo, si somos personas muy ocupadas, con niños y muy delicadas con el orden o la limpieza, es fundamental que llevemos a casa una mascota cuyas necesidades se adapten a ello, es decir, una mascota en buen estado de salud, repuesta y acostumbrada a las personas. Por otro lado, si somos personas con gran espacio, mucho tiempo disponible, sin compromisos familiares y nos preocupamos por ayudar a disminuir el sufrimiento y no sólo buscamos un animal de compañía, entonces somos las personas perfectas para rescatar a los más desafortunados y ayudarlos a recuperar una vida feliz. No importa cuál de los perfiles seas, no hay mejores ni peores a la hora de darle un hogar a un peludito de la calle, pero es importante que nos hagamos estas preguntas pues elegir al animal que llevaremos a casa es el paso más importante para una adopción exitosa.

        En los refugios existen todo tipo de animalitos: los que están sanos y listos para unirse a una familia y aquellos que necesitan un poco más de ayuda para llevar una vida normal, por ello, cuando llegamos a un refugio, es importante que le hagamos saber al cuidador cuáles son nuestras necesidades: le dejamos claro lo que queremos y las razones, al fin y al cabo, no importa si necesitamos un perro o gato sano o si queremos ayudar a alguno que esté enfermito o herido a mejorar, lo  importante es que daremos un nuevo hogar lleno de amor a un ser que realmente lo necesita y todo cuidador entenderá a la perfección este hecho tan sencillo.

        Es importante recordar que, de todas maneras, un animalito aparentemente sano que viene de un refugio puede tener algunas complicaciones menores como pulgas o parásitos - por el contacto con otros peludos de salud más comprometida - por ello es recomendable hacer un chequeo veterinario al momento de la adopción.

        En caso de que la mascota que adoptamos venga directamente de la calle o de algún dueño anterior, es difícil determinar a simple vista el estado de salud de la misma por lo que acudir a una visita rápida al veterinario es imperativo. Si la mascota rescatada se encuentra evidentemente enferma o lastimada, debemos acudir a una emergencia. Algunos refugios incluso apoyan a personas que rescatan animales en estas condiciones. Por ello, a la hora de adoptar, es una excelente pregunta qué hacerse: “¿Las mascotas están realmente sanas? ¿Cuáles son mis capacidades y necesidades a la hora de mantener a un nuevo miembro en la familia?” No obstante, lo más importante a tener en cuenta siempre es que una mascota adoptada, tras recuperarse o viniendo sana del refugio, siempre estará agradecida y te regalará todo el amor que necesites ¡Adopta!